Cómo lidiar con la incontinencia con dignidad

Mi suegro ha empezado a tener episodios de incontinencia y siento que cada vez que le ayudo a cambiarse se avergüenza. ¿Cómo puedo lidiar con esto sin hacerle sentir humillado?

La incontinencia urinaria y fecal es común en las fases moderadas a avanzadas de la demencia y está asociada a cambios cognitivos que dificultan reconocer la necesidad de ir al baño a tiempo, encontrar el camino o desabrocharse la ropa solo. Es también una de las situaciones más delicadas para la dignidad de la persona, y la forma en que el cuidador reacciona marca toda la diferencia.

Por qué ocurre

La incontinencia puede ser resultado de la progresión de la enfermedad, pero también de causas tratables como infecciones urinarias, estreñimiento, movilidad reducida que impide llegar a tiempo al baño, o incluso dificultad para localizar o reconocer el inodoro. Por eso, antes de asumir que es "normal" de la demencia, siempre vale la pena descartar causas reversibles.

Estrategias prácticas

"Aprendí a cambiar a mi madre como si fuera lo más normal del mundo, sin prisa y sin cara de aflicción. Ella siente cuando estamos incómodos, y eso solo empeora su vergüenza."

Lo que NO hacer

Cuándo buscar ayuda profesional

Si la incontinencia aparece de forma súbita, o viene acompañada de dolor, fiebre u orina con olor fuerte, busca al médico para descartar infección urinaria. Un enfermero de cuidados continuados también puede ayudar a definir el mejor plan de productos absorbentes y cuidados de la piel, y a coordinar eventual apoyo domiciliario para esta tarea.

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