Entrenar el cerebro: ¿la lectura, los juegos y el aprendizaje cuentan para la prevención?

Hago crucigramas y sudokus casi todos los días y me gusta leer. ¿Esto realmente ayuda a prevenir la demencia, o es un mito reconfortante?

No es un mito, pero conviene saber lo que la ciencia dice de verdad, sin exagerar ni para un lado ni para el otro.

Lo que recomienda la OMS

Las directrices distinguen dos cosas. La estimulación cognitiva —actividades cotidianas que desafían la mente, como leer, contar historias, jugar, y también programas estructurados en grupo— puede fomentarse para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. El entrenamiento cognitivo —ejercicios repetidos y dirigidos a capacidades específicas (memoria, atención, velocidad)— puede ofrecerse a adultos mayores con cognición normal o deterioro cognitivo leve. Ambas son recomendaciones condicionales con evidencia aún limitada: el beneficio es probable, pero los estudios todavía no permiten certezas fuertes.

El contexto de vida entera

Más importante que cualquier juego es el principio subyacente, que la OMS enmarca en una perspectiva de vida entera: el aprendizaje a lo largo de la vida, el acceso a la educación, y el trabajo y entornos cognitivamente estimulantes deben promoverse para todos, para optimizar la salud del cerebro. La escolaridad y la actividad intelectual construyen lo que se llama "reserva cognitiva" —una especie de colchón que ayuda al cerebro a soportar mejor el envejecimiento.

En la práctica

Continúe con los crucigramas y la lectura, y añada novedad, que es lo que más desafía al cerebro: aprender algo genuinamente nuevo (un idioma, un instrumento, una habilidad manual), cambiar de tipo de juego de vez en cuando, o asistir a una clase o universidad para mayores. Y si puede hacer estas actividades con otras personas, aún mejor: el componente social suma su propio beneficio.

Lo que no necesita comprar

No necesita aplicaciones de pago de "entrenamiento cerebral" con promesas milagrosas. La evidencia no distingue los productos comerciales como superiores a las actividades gratuitas y placenteras, y el placer importa, porque es lo que mantiene el hábito durante años.