¿La terapia hormonal de la menopausia previene la demencia? Lo que dice (y no dice) la OMS

Tengo 54 años y estoy considerando la terapia hormonal para los sofocos. Una amiga me dijo que "las hormonas protegen el cerebro". ¿Es verdad que previenen la demencia?

La idea de su amiga circula desde hace años, pero la evidencia actual no la sustenta — y las guías de la OMS abordan el tema directamente, con una respuesta en dos tiempos.

Lo que dice la OMS

Para mujeres de 65 años o más, la terapia hormonal de la menopausia no está recomendada con el fin específico de reducir el riesgo de deterioro cognitivo o demencia (recomendación en contra, condicional). Para mujeres menores de 65 — incluyendo quienes están en la perimenopausia o tuvieron menopausia precoz — la respuesta es diferente pero igualmente clara: no hay evidencia suficiente para aconsejar a favor o en contra con ese fin preventivo. Y las guías recuerdan lo esencial: la terapia hormonal sirve principalmente para aliviar síntomas (sofocos, síndrome genitourinario), no para prevenir la demencia.

Lo que esto significa para su decisión

Su decisión a los 54 años debe tomarse por los motivos correctos: si los sofocos y otros síntomas están afectando significativamente su calidad de vida, la terapia hormonal es una opción legítima y frecuentemente eficaz, a discutir con su médico o ginecólogo, ponderando su perfil de riesgo individual (historia familiar, riesgo cardiovascular y de cáncer de mama). Lo que no debe pesar en la balanza es una supuesta protección del cerebro — esa no está demostrada.

Cuidado con los dos extremos

Ni "las hormonas protegen el cerebro" (no demostrado), ni "las hormonas provocan demencia" (tampoco es lo que la evidencia dice para la generalidad de las mujeres en edades cercanas a la menopausia). La ciencia está genuinamente a medio camino en este tema — y las decisiones de salud se toman mejor con esa honestidad que con eslóganes de cualquiera de los lados.

Lo que realmente protege, en esta fase

La mediana edad es la ventana ideal para los frentes con evidencia sólida: actividad física regular, no fumar, alcohol moderado, alimentación equilibrada, y vigilancia de la tensión, azúcar y colesterol. Si la prevención de la demencia la motiva, es ahí donde el esfuerzo rinde.