¿Fumar aumenta el riesgo de demencia? Sí, y dejarlo compensa a cualquier edad
Fumo desde hace más de 30 años y ya he intentado dejarlo dos veces. ¿Realmente vale la pena intentarlo de nuevo a los 60, o el daño ya está hecho?
Vale la pena, y la ciencia es clara al respecto. En las directrices de la OMS sobre la reducción del riesgo de demencia, el abandono del tabaco es una de las dos únicas recomendaciones clasificadas como fuertes: para adultos que fuman, se deben ofrecer intervenciones para dejar de fumar, también con el objetivo específico de reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Por qué el tabaco afecta al cerebro
El tabaco daña los vasos sanguíneos, y el cerebro es uno de los órganos más irrigados del cuerpo. Al perjudicar la circulación cerebral, fumar contribuye al mismo tipo de daño vascular que está en el origen de parte de las demencias. Proteger los vasos es proteger la memoria.
"El daño ya está hecho" es un mito
El riesgo se acumula a lo largo de la vida, pero no es irreversible en el sentido de que dejar de fumar deje de compensar. Parar a los 60 sigue reduciendo el riesgo cardiovascular casi de inmediato, y con ello, el riesgo que se acumularía de ahí en adelante. Cada año sin fumar es un año en que los vasos (y el cerebro) lo agradecen.
¿Ya lo ha intentado dos veces? Eso es normal y útil
La mayoría de las personas que dejan de fumar definitivamente necesitaron varios intentos. Los anteriores no fueron fracasos: fueron entrenamiento. Esta vez, considere no intentarlo solo; el apoyo profesional (consultas para dejar de fumar, sustitutos de nicotina, medicación de apoyo) duplica o triplica las probabilidades de éxito. En España, el sistema de salud pública ofrece consultas para dejar de fumar: hable con su médico de cabecera o llame al 061.