Sujetar o inmovilizar a la fuerza: por qué nunca es la solución

Hay noches en que temo que mi padre se levante y se caiga, y ya he pensado en atarlo a la cama o encerrarlo en la habitación. Sé que suena mal — ¿qué alternativas tengo?

Que este pensamiento le haya pasado por la cabeza no le convierte en mala persona — le convierte en un cuidador exhausto y asustado. Pero es importante que sepa por qué la contención casi siempre empeora todo.

Lo que se sabe

Sujetar a una persona con demencia (barandillas, cinturones, puertas cerradas con llave por dentro, sedación "para dormir") aumenta el riesgo de lesiones graves — las personas intentan trepar barandillas y se caen desde más alto, se hieren al luchar contra las ataduras, entran en pánico. Además del riesgo físico, la experiencia subjetiva es de aprisionamiento y terror, y acelera el declive. Por eso las buenas prácticas internacionales son claras: contención solo en situaciones extremas, por decisión clínica, nunca como rutina doméstica.

Alternativas que funcionan

Hable con el médico

Los levantamientos nocturnos repetidos merecen evaluación (sueño, dolor, próstata/vejiga, medicación). Hay soluciones — sujetar no es una de ellas.

Fuentes: Alzheimer's Society (Reino Unido); Alzheimer Europe.

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