Muñecas y muñecos de consuelo: ¿usar o evitar?
Mi madre cogió una muñeca de mi nieta y ahora la trata como un bebé, la acuna y le habla. ¿Debo quitársela? ¿Es degradante?
Ver a la madre acunar una muñeca conmueve a cualquier hijo; parece un regreso a la infancia. Pero mire primero su rostro: si hay calma y ternura, eso está haciendo un trabajo importante.
Qué está sucediendo
Cuidar es una identidad profunda; muchas mujeres (y hombres) de esta generación se definieron por cuidar a sus hijos. La muñeca devuelve propósito, tacto y afecto cuando las palabras ya fallan. No es infantilización si parte de ella: es una forma de expresar amor que aún está disponible.
Cómo usarlo bien
- Deje que ella lidere: ponga a su disposición (una muñeca realista o un animal de peluche/robot), sin imponer ni presentar como "juguete".
- Respete la relación: no la llame muñeca delante de ella si la trata como un bebé; no la tire a un rincón ni la use como chantaje.
- Observe los efectos: menos agitación, más sonrisas, momentos de calma; es señal de que funciona. Si causa angustia (ej.: aflicción porque "el bebé no come"), retírela con suavidad.
- Prepare a la familia para que no se burle ni corrija; una frase basta: "Le hace bien, y eso es lo que importa."
Lo que dicen las instituciones
Asociaciones de demencia reconocen la "terapia con muñecas" como un enfoque de consuelo válido cuando se centra en la persona y su dignidad, con la salvedad de que no sustituye la interacción humana. Úsela como complemento, nunca como sustituto de su presencia.
Fuentes: Alzheimer's Society (Reino Unido); Alzheimer Europe.