Adaptar la casa: colores, contraste y señalización
Dicen que se puede adaptar la casa para que la persona con demencia se oriente mejor. ¿Qué funciona realmente, sin obras caras?
Una casa puede "decir" a la persona dónde está y adónde ir — o confundirla a cada paso. Las adaptaciones más eficaces cuestan poco.
Principios
Con la demencia, la percepción visual cambia: los contrastes bajos desaparecen (inodoro blanco en un baño blanco), los patrones fuertes confunden (una alfombra con flores puede parecer un agujero o un jardín), y la memoria de "dónde está qué" falla antes que la capacidad de leer pistas visuales.
Cambios que funcionan
- Contraste: tapa de inodoro de color vivo, platos de color contrastante con la comida y el mantel (aumenta comprobablemente la ingesta), interruptores destacados de la pared, pasamanos de color diferente.
- Señalización: en las puertas, imágenes reales + palabra ("BAÑO" con foto del inodoro) a la altura de los ojos. En una fase inicial basta la palabra; después, la imagen vale más.
- Ver el interior: puertas entreabiertas o con ventana al baño; cajones y armarios con etiquetas/fotos del contenido (o frentes transparentes).
- Simplificar lo visual: menos patrones fuertes en alfombras/colchas, retirar alfombras sueltas, reducir el desorden — cada objeto de más es ruido.
- Luz: más y más uniforme (las sombras confunden y asustan); luz de presencia nocturna en el recorrido cama→baño.
- Espejos: reducir/tapar si causan confusión.
- Lo que NO debe cambiar: la disposición general de los muebles — la familiaridad es su mayor sistema de navegación.
Fuentes: Alzheimer's Society (Reino Unido); Dementia Services Development Centre — Universidad de Stirling.